Me llamo Lucía y estoy aquí para decirte que sí, que si quieres puedes.

Cuando estudiaba en secundaria, hubo algunos profesores que se encargaron de decirme que no servía para estudiar, que mi camino era una formación profesional porque no podía aspirar
a más. Ojo, si un profesor inicia sus críticas menospreciando una formación, ¿cómo no vas a esperar que menosprecie a sus alumnos?

En un primer momento, decidí aceptar mi supuesto camino. Realicé un FP que no tenía nada que ver con mis ilusiones y trabajé en algo que no me motivaba, algo que no quitaba que cada
día llevase la sonrisa en la cara. Supongo que eso, junto a las palabras de uno de los mejores profesores que tuve durante mi trayecto escolar, Adolfo, me llevaron a decidir lo que quería
que fuese mi verdadero destino, aquello que consideraba mi vocación: SER PEDAGOGA.

Conseguí sacar bachiller a la primera, acceder al Grado de pedagogía y conseguir incluso un Máster de Educación y Sociedad Inclusivas con matrículas y premio excepcional.

A día de hoy soy Pedagoga y me dedico a la docencia de oposiciones del grupo “educador de discapacitados”, además de compartir con todos los que quieren seguirme muchos materiales
e ideas en mi blog e Instagram de @lapeceradeladiversidad.

He trabajado durante varias temporadas con personas con discapacidad y enfermedad mental en el sector del ocio y el apoyo educativo, ¡y dios qué feliz me hace y qué orgullosa estoy de
todo lo que aprendo con mi labor! Creo sin duda que siempre acabo aprendiendo yo más de ellos, que ellos de mí… Todavía no sé como el mundo no entiende que lo bonito se esconde en la diversidad.

Tengo claro que aún quiero dar un paso más en la montaña de mi vocación. Aspiro a ser PT y poder trabajar en los hospitales con los más pequeños. Quizá algún día os anuncie que lo he
conseguido, ¿quién sabe?

No quiero que mi historia sirva para decir un “me alegro que lo consiguieses”, más bien quiero que sirva para que entendáis que no hay nada fácil en esta vida, y que somos nosotros quienes
debemos amoldarnos a las situaciones, por lo que no sirve de nada quedarse con los comentarios negativos de la gente sin hacerles frente. Lo que debemos hacer es siempre
asimilar qué sentimos y qué queremos y salir a por ello, sin rendirnos. Eso, y ayudar a los demás en ese trayecto, porque no es mejor el que más lejos llega a base de pisar al resto, sino
el que más lejos llega ayudando a los demás a subir escalón a escalón.

 

Un abrazo gigante.

 

Lucía Hdez Maíllo