Toda mi vida he tenido especial conexión con las niñas y niños más pequeños. En cualquier espacio, momento y lugar que hubiese algún/a personita por ahí, siempre hablábamos y jugábamos. De hecho, hoy en día, a mis 26 años, aún me pasa. Y… ¡Me encanta!

Decidí hacer bachillerato, pero no tenía intención de ir luego a la universidad, debido a qué hubo un lio tremendo con las modalidades del curso, y no me sentía del todo preparada. No tenía mucha fe en mis capacidades. Investigué por mi cuenta las opciones de ciclos formativos, y encontré, me decidí al
instante, los estudios qué me abrirían la puerta a mi vocación: Educación Infantil.

Para mí, fueron los dos mejores años de mi vida, el primer momento qué pise una clase y 25 ojitos estaban ahí mirándome, fue una pasada. Además de todas las maestras y maestros que conocí, grandes profesionales de los cuales aprendí muchísimo.

Al acabar el ciclo formativo, mí motivación y mi confianza habían incrementado, y en ese entonces, fue cuando quise entrar a la universidad. Fue una gran decepción cuando me quedé sin plaza. Y asesorada, y después de mucho pensarlo, decidí adentrarme en la Pedagogía.

Estaréis pensando… “Entraste de rebote” “No querías eso” “No sabias ni lo que era” … Sí, tenéis razón. Como muchas personas, no conocía esta profesión, y en ese momento, era un puente para mí. A medida que pasó el tiempo, este puente, me sorprendió. Me abrió las puertas al conocimiento sobre
esta profesión, mil y un aprendizajes, mil y una experiencias y oportunidades.

Me absorbió, y es que la Pedagogía (para mí) es eso, una manera de entender el mundo, de acompañar, guiar y empoderar a las personas.

Me fascinó la idea de crear materiales didácticos y programas de actividades tanto a infantil, gabinetes, adolescentes y adultos, de ayudar en la transición a adolescentes qué habían pasado lo que yo, de cómo realizar una investigación educativa, de realizar apoyo en el aula a la diversidad, de cómo
gestionar una fundación/asociación, de la mediación, de los recursos humanos, de la innovación educativa, del asesoramiento pedagógico…

Como veis, me quedé también por vocación. Trabajar para y con las personas.
Después de realizar el grado universitario, decidí enforcarme en la diversidad realizando el master de necesidades educativas especiales y atención temprana, actualmente estoy en ello, con la oportunidad de realizar prácticas en un gabinete psicopedagógico.

Estoy muy ilusionada con empezar, conocer y poner en práctica todas mis capacidades.

A todo esto, he de decir que, des de que estudié el ciclo superior, mis trabajos, ya sean o no de mis estudios (educación infantil y pedagogía),siempre han estado al lado de niñas y niños(tanto pequeños como más mayores). Al final, mi vocación ha ido acompañada también de un poco de suerte.

Gracias por Un abrazo muy fuerte.

 

Noelia Torroba (@espurnes.pedagogiques)